A los compañeros del camino...




Contame de donde venís, adonde vas, que viste en el camino…

Me parece que vos y yo, más que turistas,

somos “viajeros”, del camino y de la vida .-

No es casual este encuentro,…me sirve tu experiencia,

…por eso te invito a que me cuentes lo tuyo.-

Yo por mi parte te contaré algunas cosas de mi viaje, y unas

cuantas mas de mis “sentires y pensares”…

Muchas gracias…desde ya, porque sos mi prójimo, el “otro”…

ese que me da entidad humana.-

Digo que te he visto viajero, armando carpa en un camping

cualquiera, saludando en el cruce causal ...

...con la alegría de quien va descubriendo paisajes.-

Digo que admiré tu casilla, y otro día te vi subido en un

mothor-home con tu familia, siempre andando, entusiasta

buscador de los espacios abiertos, ...libre como un pájaro !!

¡Esto de andar “rodanteando” tiene sus bemoles..!!

Estás en todas partes, en todos los caminos, sos el “otro”, mi

prójimo, ese que me da “entidad humana”.-

Desde algún relato mío, trataré de contarte algún camino,…si

es que queres escucharme, mientras ponemos

unos palitos en este fogón recién encendido.-



Dejame decirte que una vez,….







miércoles, 8 de septiembre de 2010

La muñeca de peluche


El pasillo largo, con bancos grises,…y ese olor….los lleve pegados  a mi piel por muchos días.-
Quizás no fue una buena idea  ir a ese  geriátrico llevando a mi vecina de toda la vida a ver a su abuela.-
Nunca  me imaginé lo de adentro, lo de puertas adentro del geriátrico ,   y mucho menos , me detuve  puntualmente a analizar el encuentro  de un interno  con su familiares…
Lo cierto es que después de 18 Km. de camino polvoriento,  hacia la costa del Río Negro, tuve la experiencia de ver  y sentir al encuentro,   desde un lugar diferente.-
Para mi, en ese tiempo (hace unos 25  o  30 años atrás...) la vieja estaba “pirucha”, “chalada”, era un “ser vegetal”,….no reconocía a nadie, no reaccionaba ante ningún estímulo,…como que la ayudaban con esas drogas que la dejaban  inconsciente, adormilada, ausente...-
Noemí, su nieta, mi vecina, tenía una sonrisa de agradecimiento porque yo la había llevado en mi camioneta a ver a su abu, y la acompañé durante la hora que duró el encuentro.-
Nunca me voy a olvidar del apretón de manos que le dio la abu,  sin un gesto en la cara , solo sus ojos lejanos con un  brillo mínimo y el apretón de manos, con la muñeca de peluche, despatarrada y vieja, ahí , entre los dedos.-
Lo anterior y posterior al apretón de manos, sólo fue ausencia, palabras relativas a cuidados, como dichas de memoria,..:”A la noche tapate bien abu”, “acordate que te dejo los pañuelitos bordados en la mesita de luz...”, y cosas por el estilo, mientras le acomodaba el cuello de la blusa  y el pelo  blanco  cubriéndole las orejas…todo era un monólogo,  la abu , no tenía ni un sólo gesto, excepto ese , el apretón de manos con la muñeca de peluche…
Aun hoy lo recuerdo,…y también el olor  ese,…  del  pasillo…
En ese tiempo, quedé impresionado,  pero no pude profundizar en los detalles mas allá de las formas…; recién esta tarde, con Noemí,  mientras tomábamos unos amargos  termine de entender lo que pasó aquella vez.
Ella me dijo:
“Este olmo lo planto la Abu, y ahí, ella tenía la huerta, este era el patio de los juegos de mi niñez.-
En  ese rincón, había un asiento grande,  donde  una vez la abuela me hizo una muñeca de peluche que rellenó con avena.- Toda mi infancia jugué con la muñeca, y la seguía cuidando cuando  entré a la secundaria.-En rigor de verdad, aun la conservo entre mis cosas queridas…
Una  vez, me acuerdo que entraron los chanchos de doña Maria, la de la chacra  de allá, (dijo señalando hacia el río) y me agarraron la muñeca para comerse la avena del relleno,...lo corrí hasta el canal al chancho y le saque la muñeca que abandono en la acequia…estaba toda mordida , y había perdido parte del relleno ,….volví llorando con la muñeca rota,   y  la abu , …otra vez me la arregló , la cosió , la dejo linda, y me consoló abrazándome fuerte.-”
-Pare, pare, paaaaare  vecina, le dije, no se me ponga a llorar ahora…que me va a hacer llorar a mi también…-
-Noemí, se secó una lágrima recién asomada, con su pañuelito blanco, y siguió…
“Cuando estaba en el geriátrico, antes de morir, ya no me reconocía, no conocía a nadie,…pero yo llevaba la muñeca y ella me apretaba la mano,…era el único gesto que le quedaba,…era puro amor.- Lo único que conservó intacto hasta la hora de su muerte…cuando todos los demás sentidos la habían abandonado,…allí estaban, su corazón cálido y silencioso,  el único gesto: … apretarme la mano,...y la muñeca de peluche.-…siempre estará conmigo mi abu …”
Yo trague saliva y …guardé silencio,…recién entendí completamente aquel gesto de la abuela, una ponchada de años después,…recién entendí la enormidad del gesto denunciado en  un leve brillo de  los ojos  ya cansados, casi apagados,  …el apretón de manos,…la abuela,…y la muñeca de peluche….

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